Gianni Infantino eligió sus palabras con cuidado. Ante la emoción suscitada por la denegación de entrada a Estados Unidos de un árbitro somalí, el presidente de la FIFA lanzó un llamamiento a la calma. El funcionario, designado para dirigir partidos en el Mundial 2026, vio rechazado su visado de entrada por las autoridades estadounidenses. Una decisión que ha provocado reacciones airadas en el mundo del fútbol.
« Chill and relax », simplemente lanzó Infantino durante una conferencia de prensa celebrada este miércoles. Una fórmula concisa, casi desenfadada, para intentar desactivar una polémica que amenaza con agravarse. El presidente suizo de la FIFA recordó que el Mundial 2026, coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México, se celebrará según lo previsto. También subrayó que la FIFA trabaja en estrecha colaboración con las autoridades estadounidenses para resolver este contratiempo administrativo.
El evento, que promete ser el más grande jamás organizado con 48 equipos, sigue bajo alta tensión diplomática. El árbitro somalí en cuestión, cuya identidad no ha sido revelada, debía dirigir uno de los partidos del torneo. Su exclusión temporal del territorio estadounidense plantea dudas sobre la fluidez de los procedimientos consulares para los oficiales internacionales. La FIFA no ha especificado si otros árbitros o miembros del equipo podrían verse afectados por denegaciones similares. Infantino, sin embargo, tranquilizó: « Estamos haciendo todo lo posible para que todo salga bien ». Una declaración que deja entrever dudas sobre la eficacia de las gestiones realizadas entre bastidores. Este asunto surge en un momento en que la FIFA multiplica los anuncios para tranquilizar sobre la organización del evento.
Recientemente, la institución descartó cualquier escenario de sustitución de Irán en el Mundial, a pesar de las tensiones geopolíticas. Otro recordatorio de que la competición, prevista para el verano de 2026, se enfrenta a desafíos logísticos y políticos de gran envergadura. Las federaciones y los árbitros de todo el mundo observarán ahora cada paso de la organización con una atención redoblada. Por el momento, las autoridades estadounidenses no han comunicado los motivos precisos de la denegación del visado. Las especulaciones están a la orden del día: ¿problema de seguridad, error administrativo o presión política? Una cosa es segura: la FIFA y los organizadores estadounidenses deberán actuar con rapidez para evitar que este contratiempo se convierta en un precedente.