FootballLa federación italiana de fútbol, la FIGC, ha anunciado que no apoyará la reelección de Gianni Infantino como presidente de la FIFA en las elecciones de 2025, según informaciones de La Gazzetta dello Sport.
La decisión se basa en desacuerdos con su gestión, especialmente en temas como la transparencia, la gobernanza y la distribución de los ingresos económicos del fútbol mundial. La FIGC considera que Infantino no ha cumplido con las expectativas en estos ámbitos.
Además, la federación italiana ha expresado su malestar por la falta de diálogo con la FIFA en los últimos años, lo que ha generado tensiones entre ambas partes.
Esta postura coloca a Italia en una posición crítica frente a la candidatura de Infantino, quien busca un tercer mandato al frente del organismo rector del fútbol mundial.
Fréderic Manet · 26 août 2026 · 3 min de lectureLa Federación Italiana de Fútbol (FIGC) ha retirado oficialmente su apoyo a Gianni Infantino para la elección presidencial de la FIFA prevista para marzo de 2027. Esta decisión marca un nuevo revés para el presidente de la FIFA, cuya gobernanza es cada vez más cuestionada en Europa. La FIGC se alinea así con la posición de la UEFA y su presidente, Aleksander Čeferin, en un contexto de tensiones institucionales sin precedentes.
Una oposición ideológica creciente con la FIFA
Las relaciones entre la FIFA y las federaciones europeas se están deteriorando rápidamente. Los desacuerdos se centran, entre otros aspectos, en los calendarios sobrecargados, los formatos de competiciones impuestos sin consulta previa y una mercantilización considerada excesiva del fútbol. Italia, tradicionalmente cercana a la FIFA, se suma ahora a la línea defendida por la UEFA, que aboga por un modelo basado en el mérito, la solidaridad y la sostenibilidad. Giovanni Malagò, presidente de la FIGC, justificó esta ruptura con una declaración inequívoca: « Seguiremos trabajando junto a la UEFA y las demás federaciones europeas para promover una idea del fútbol basada en el mérito, la solidaridad, la sostenibilidad y el papel central de los aficionados. »
Un modelo de fútbol en oposición frontal
La FIGC critica abiertamente el método de gobernanza actual de la FIFA, reprochándole la falta de diálogo y corresponsabilidad. Según Malagò, el modelo defendido hasta ahora por la UEFA ha permitido al fútbol crecer sin perder sus principios fundacionales. « Nos identificamos con un modelo de diálogo, escucha y corresponsabilidad que hasta ahora ha permitido al fútbol crecer, innovar y, al mismo tiempo, defender sus principios fundacionales. » Esta toma de posición llega en un momento clave, a pocos años de la elección presidencial de la FIFA, donde Gianni Infantino busca un nuevo mandato. La FIGC, al alinearse con la UEFA, refuerza la rebelión europea contra la dirección actual del fútbol mundial. La FIGC no es la primera instancia en oponerse a la FIFA.
Varias federaciones ya habían manifestado su desaprobación ante proyectos de privatización o reformas controvertidas. Esta decisión italiana podría animar a otros miembros de la UEFA a seguir el mismo camino, debilitando aún más la posición de Infantino.
La UEFA, punta de lanza de la contestación
Aleksander Čeferin y la UEFA desempeñan un papel central en esta oposición a la FIFA. Desde hace varios meses, la instancia europea ha multiplicado sus declaraciones en contra de las iniciativas de Gianni Infantino, que considera demasiado alejadas de los valores tradicionales del fútbol.
La UEFA incluso ha amenazado con boicotear ciertas competiciones de la FIFA, antes de llegar a un acuerdo temporal. La FIGC, al unirse a este movimiento, confirma que la resistencia en Zúrich no flaquea. Las federaciones europeas, históricamente divididas, parecen ahora unidas contra una gobernanza que consideran demasiado alejada de la realidad del terreno de juego y de los aficionados. La cuestión de una posible alianza para influir en las decisiones de la FIFA se plantea ahora con mayor urgencia. Para Gianni Infantino, la elección de 2027 se presenta más difícil de lo previsto. Con la salida de Italia, pierde un aliado clave y ve fortalecerse el bando de los opositores a su reelección.