El RCD Mallorca ha oficializado su descenso a Segunda División este fin de semana, pero el club intenta tranquilizar a sus aficionados. A pesar del descenso, la directiva asegura que no hay riesgo de una « estampida » — es decir, una fuga masiva de jugadores o inversores — que ponga en peligro el futuro del club. Los rumores de salidas ya se multiplican, pero el presidente, Andrew Birch, quiso calmar los ánimos en una rueda de prensa este lunes.
«Tenemos un plan sólido para recuperarnos», declaró Birch. «El descenso es una etapa difícil, pero contamos con nuestra plantilla y nuestro proyecto deportivo para volver rápidamente». El club apuesta por la estabilidad financiera y una gestión rigurosa para evitar los errores del pasado. Según fuentes internas, varios jugadores clave podrían permanecer en el equipo, a pesar de las ofertas de clubes de LaLiga o la Premier League. Una situación que recuerda a la de otros clubes que han sufrido un descenso, como
el FC Barcelona en 2020 o el Paris Saint-Germain en 2012. Los aficionados, por su parte, están divididos entre la decepción y la esperanza. El club ha anunciado medidas para fidelizar al público, como tarifas reducidas para la próxima temporada en Segunda División. Una estrategia que busca mantener el entusiasmo pese a la pérdida de categoría. «Vamos a hacer todo lo posible para que esta prueba fortalezca nuestra identidad», confiesa un miembro del cuerpo técnico. Un enfoque que podría servir de inspiración a otros clubes en dificultades económicas o deportivas. La Segunda División se presenta, por tanto, como un nuevo reto para el club, pero también como una oportunidad de reconstrucción. Queda por ver si el público seguirá masivamente al equipo, a pesar de la pérdida de prestigio asociada al descenso. Una cosa es segura: el RCD Mallorca no piensa rendirse.
Fuente: Mundo Deportivo