La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), principal detractor de Infantino, lanzó su amenaza más contundente el jueves: un boicot a todas las competiciones de la FIFA, incluida la Copa del Mundo. El organismo europeo considera que ahora tiene su mejor oportunidad para lograr su dimisión. Esta postura se ha visto reforzada por el llamamiento de la Concacaf, la confederación con la que Infantino colaboró estrechamente para organizar el Mundial 2026, a una "revisión exhaustiva" de la dirección de la FIFA. Incluso la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), donde Infantino contaba con aliados, le ha dado la espalda. Dos de sus colaboradores más cercanos, el exasesor principal Carlos Cordeiro y el director de operaciones Kevin Lamour, también lo han abandonado. Tras un retroceso parcial el sábado por la mañana, la UEFA asestó otro duro golpe al declarar que había "perdido la confianza" en él. La vía más rápida para su salida sería una dimisión al estilo suizo, como la de su predecesor Sepp Blatter en 2015. Infantino, sin embargo, conserva algunos apoyos y podría intentar aguantar hasta marzo de 2025, fecha en la que vence su cuarto y último mandato. El Consejo de la FIFA podría intentar forzar su salida en una reunión de emergencia si 19 de los 37 miembros del Consejo lo solicitan. La UEFA tiene 9 votos, la AFC 7 y la Concacaf 5.
No obstante, persisten dudas sobre la posibilidad de alcanzar ese umbral. Si se alcanza la mayoría, el Consejo podría exigir su dimisión en dos semanas, pero Infantino podría negarse. Otra opción sería convocar un congreso extraordinario de las 211 asociaciones miembros si 43 de ellas lo solicitan por escrito. La UEFA, que representa a 55 países, podría desencadenar este proceso en dos o tres meses, aunque sin garantías de éxito. Para ello necesitaría 106 votos a favor de una moción de censura, un umbral difícil de alcanzar. Entre los candidatos más mencionados, Victor Montagliani, presidente de la Concacaf, aparece como el más probable. Elegido en 2016 con la promesa de reformas de gobernanza, jugó un papel clave en la organización del Mundial 2026 y domina varios idiomas. Sheikh Salman bin Ebrahim Al Khalifa, presidente de la AFC, es otra opción, aunque menos probable. Ha criticado la gestión de Infantino y cuenta con un bloque de 46 votos. Nasser Al-Khelaifi, presidente del Paris Saint-Germain y del grupo de clubes europeos, también podría presentarse, pero su apoyo catarí a Infantino complica su candidatura. Infantino intenta recuperar terreno al sumar progresivamente asociaciones a su causa. Marruecos, coorganizador del Mundial 2030, y Egipto ya han expresado su apoyo tras el abandono de su plan.
El presidente de la FIFA espera así reducir las posibilidades de una moción de censura, cuya votación no está prevista hasta marzo. Para la UEFA, la clave reside en mantener las críticas internacionales, pero también en una posible reacción de los patrocinadores, como ocurrió en el escándalo de 2015, cuando varias empresas rompieron sus acuerdos de patrocinio.