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Kushner lamenta su compromiso con el proyecto de venta de los derechos de la Copa del Mundo

<p>Kushner lamenta su compromiso con el proyecto de venta de los derechos de la Copa del Mundo</p>
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El hombre de negocios e inversor Joshua Kushner ha reconocido públicamente que no habría apoyado el proyecto de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, de ceder participaciones de los derechos de la Copa del Mundo si se hubieran conocido de antemano las reacciones hostiles del mundo del fútbol. Este plan, finalmente abandonado, buscaba permitir a la FIFA monetizar aún más sus derechos televisivos y de marketing al fraccionarlos en participaciones vendibles a inversores privados.

Kushner, quien había sido contactado para financiar parte de este controvertido proyecto, explicó que las críticas masivas provenientes de las federaciones, clubes y aficionados fueron decisivas para el abandono de la iniciativa. «Nunca habría imaginado tal levantamiento de escudos», declaró, sin precisar si ya había invertido fondos en este asunto.

Un proyecto que dividió al planeta del fútbol

Desde su anuncio, el proyecto de venta de los derechos de la Copa del Mundo generó una ola de contestaciones. Los detractores, entre los que se encontraban figuras emblemáticas del fútbol, denunciaban una mercantilización excesiva del evento y un atentado contra su carácter universal. La FIFA, bajo el liderazgo de Infantino, había intentado justificar esta medida por la necesidad de modernizar sus ingresos, mientras los costos vinculados a la organización de las competiciones no cesaban de aumentar. Las reacciones más duras provinieron de la UEFA, que había amenazado con sanciones a las federaciones nacionales que participaran en este tipo de transacciones. La presión ejercida por las instancias europeas terminó precipitando el abandono del proyecto, pese a las promesas de ingresos adicionales para el fútbol mundial.

Las consecuencias financieras y simbólicas

El fracaso de este plan deja ahora a la FIFA ante un desafío mayor: encontrar nuevas fuentes de ingresos sin alienar a sus socios históricos. Los derechos televisivos, antaño lucrativos, ven estancarse sus precios, mientras los gastos vinculados a la expansión de la Copa del Mundo a 48 equipos en 2026 pesan sobre las finanzas del organismo rector. «Debemos repensar nuestro modelo económico», reconoció un portavoz de la FIFA bajo anonimato. Para Joshua Kushner, este asunto sirve ahora de lección sobre los límites de la innovación en un sector tan regulado y cargado emocionalmente como el fútbol. Su retirada del proyecto marca un giro en la gobernanza de la FIFA, donde las presiones externas parecen primar ahora sobre las ambiciones financieras a corto plazo.
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