Los clubes ingleses de rugby proponen una reforma radical de la Champions Cup. Su proyecto: eliminar las fases de grupos para un formato más corto e intenso. Objetivo: simplificar el calendario y reforzar el atractivo de la competición. Solo 16 equipos podrían participar en lugar de los 24 actuales.
El nuevo sistema ideado por los clubes ingleses se basa en un sistema de encuentros directos, sin rondas preliminares. Los equipos se dividirían en cuatro grupos de cuatro, pero sin partidos de ida y vuelta. Los dos primeros de cada grupo se clasificarían directamente para los cuartos de final. Los terceros y cuartos disputarían eliminatorias para acceder a las fases finales. Una fórmula que busca dinamizar los encuentros y limitar los desplazamientos. Los defensores de este proyecto destacan varios argumentos. En primer lugar, la reducción del número de equipos permitiría evitar partidos sin trascendencia al final de la temporada. Además, un calendario más compacto limitaría la fatiga de los jugadores, frecuentemente requeridos entre club y selección. Por último, esta organización ofrecería mayor visibilidad a los clubes y a los difusores, con carteleras más espectaculares desde las primeras rondas.
La Federación Francesa de Rugby aún no ha reaccionado oficialmente. Los clubes ingleses, liderados por equipos como los Leicester Tigers o los Harlequins, esperan convencer a las demás naciones europeas. Inglaterra, que actualmente domina el rugby continental, busca así consolidar su ventaja. Pero este proyecto plantea interrogantes. ¿Cómo garantizar la equidad deportiva con menos equipos? ¿Qué pasa con los clubes de naciones emergentes, como Irlanda o Escocia, que podrían ver reducidas sus posibilidades de clasificación? La discusión promete ser animada en las próximas asambleas de la European Professional Club Rugby.