Toni Soldevilla, ex capitán emblemático del RCD Espanyol entre 1997 y 2005, ha roto el silencio en una entrevista concedida a El Periódico. Con una franqueza poco común, ha revelado: "Tenía un problema de adicción y lo tendré toda mi vida". Una confesión que arroja luz sobre los entresijos de una carrera marcada por decisiones dolorosas. El club catalán, incapaz de ocultar por más tiempo las dificultades de su jugador, terminó por enfrentarse a una situación insostenible. Soldevilla se trasladó entonces a un centro en Valencia para iniciar un tratamiento.
Un camino lleno de obstáculos
Soldevilla, hoy de 47 años, detalló los motivos de su repentina retirada antes de un partido contra el Deportivo La Coruña.
El club ya no podía ocultar la realidad.
"Todos los problemas relacionados con mi adicción a las drogas salieron a la luz", explicó a Francisco Cabezas. El ex defensa central, que vistió la camiseta del club durante ocho temporadas, asume plenamente sus errores:
"No me siento orgulloso de mi actitud, ni a nivel profesional ni como representante del club". Sin embargo, reconoce que este periodo supuso un punto de inflexión:
"El hecho de parar, de tener que exponerme y que la gente conociera lo que estaba pasando me ayudó al final". Los años 2000, marcados por un tabú persistente en torno a la salud mental, no facilitaron las cosas. Soldevilla admite haber tenido que superar prejuicios:
"Decir que ibas al psicólogo entonces estaba muy mal visto". Una toma de conciencia que le llevó a aceptar su necesidad de ayuda:
"Es algo completamente natural, que cualquiera debería poder hacer". Un paso crucial para entender la magnitud de sus dificultades.
El diagnóstico que lo cambió todo
Soldevilla fue diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y depresión. Una revelación que sacudió su percepción de sí mismo.
"No tenía ni idea de qué era el TDAH", confiesa. Tras una estancia de seis meses en la Vall d'Hebron bajo la supervisión del psiquiatra Miquel Casas, inició un tratamiento farmacológico.
El especialista le confirmó que presentaba un perfil claro de TDAH en la edad adulta.
"Sentí un cambio radical en mi cabeza, a nivel emocional y en mis pensamientos", explica. Una metamorfosis que le permitió entenderse y, sobre todo, aceptarse:
"Tenía una enfermedad, un trastorno mental tratable". El exjugador de 47 años, nacido un 19 de diciembre de 1978, describe con emoción este período:
"Me sentí un fracasado, frustrado, culpable...". Preguntas sin respuesta lo atormentaron:
"¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?". Hasta que comprendió lo evidente:
"Estaba enfermo. Tenía un problema de adicción y lo tendría toda la vida". Una aceptación que marcó el inicio de un nuevo comienzo.
Un compromiso con los demás
Desde su retiro, Soldevilla ha encontrado un nuevo aliento en el acompañamiento de jóvenes. Se ha volcado en la formación en fitness y enseña ocasionalmente en una escuela. Desde 2019, además, representa a la delegación de las Islas Canarias dentro del sindicato de futbolistas (AFE). Una reconversión que le importa especialmente:
"La docencia y el estudio me llenan", confiesa. Una forma de transmitir su experiencia y demostrar que, incluso después de una carrera deportiva, es posible reconstruirse. Soldevilla recuerda una verdad sencilla pero esencial:
"Los futbolistas son personas como las demás". Su estatus no los protege de las mismas pruebas que sufre el común de los mortales.
"Ser futbolista no te exime de tener los mismos problemas que un panadero, un obrero o tu vecino", subraya. Una lección de humildad que resuena mucho más allá de los terrenos de fútbol.